Rezagos del tiempo
Somos habitantes de un tiempo que transcurre desbocado. En su afán van quedando los rezagos que no podrán entrar en la comparsa; de seguro buscarán un nuevo significado en ese carrusel de emociones.
Resuena la fórmula: nada se pierde, todo se transforma. Matizando las circunstancias, dejando atrás lo aprendido con la abuela, eso que te aferra a tu existencia; unos lo llaman el arraigo.
Algunos se aferran en atrapar esos recuerdos para que sigan teniendo sentido. Cargan su Cinema Paradiso en la mochila; le temen, como dijera el Gabo, a la peste del olvido.
De repente todo gira a ritmo desorientado, el color se desvanece, solo ves a tu alrededor vestigios de lo que fue. Estás imbuido en ello, te ves desde afuera, observando el lugar del que formas parte; el bullicio transmuta en tu mente hasta que haces clic.
El silencio se vuelve abrumador…